martes, 18 de agosto de 2026

La peregrina © Julia Rubiera

 Al ponerse el sol la peregrina de cabello blanco 

camina despacio envuelta 

en el sueño de su quimera de Amor 

Ignorando que éste había quedado cautivo 

en un cuento de hadas, en el cantar de un ruiseñor 

En el jardín de Hespérides 

custodiado por un dragón.

Que las mariposas monarcas al salir el sol

vuelan hacía el lugar 

donde se le rinde honra fúnebre 

De forma que, a veces, se las ve 

en las piedras de los arroyos andariegos 

En las hojas de los árboles mecidas 

por el cantar de un trovador 

La peregrina había oído hablar del Amor

pero ignoraba en cual capullo de rosa entre las zarzas 

en soledad expiró