No
permitas que nos acartonen los besos
Que
nos fosilicen los sentimientos
Que
las risas las hagan perecer en el desaliento
Que
a la verdad la traspasen de la fina línea, que separa la vida de la muerte
Que
el arte lo vuelvan arena para que se escurra entre los dedos
Que
a los poetas no los permitan morar en los sueños
Que
los nombres y la historia los encarcelen
entre algas muertas
Que las promesas las vuelvan estrellas colapsando en agujeros negros
Que
nuestra dignidad no se reconozca cuando se mire en el espejo
