lunes, 17 de marzo de 2025

El expatriado © Julia Rubiera

 Contemplaba el mar con los codos apoyados en la balaustrada 

colmándose todo su ser de nostalgia que le despedazaba las entrañas 

El destierro hacía amago de difuminar sus recuerdos 

de acallar su deje, de aletargar su esperanza 

Levantó la vista y sobre la línea del horizonte 

le pareció distinguir el color verde de su comarca 

volviéndose a sumergir en el oleaje 

El expatriado sacó una foto del bolsillo de la chaqueta 

y se lleva una mano al corazón 

sujetando el tesoro que lleva ahí guardado 

Las lagrimas que rezuman de sus ojos le corren por la cara 

Mientras su alma dolorida se refugia en los recuerdos de su infancia 

Los únicos que por el caciquismo y los ciclos 

no fueron devorados