A solas se intercambian historias de amor
de Ninfas y viejos pescadores
Nutriéndose los dos con el aroma
de la humedad de las rocas
Él con su coreografía la despierta de su letargo
y, de repente, con oleadas de pasión
la hace suya sin sombras ni disimulos
Ajenos a la ferocidad del mundo
En noches procelosas sentada en el banco de piedra
se la escucha cantar solo para él una habanera de amor
que nace de las entrañas de la tierra
Y a él, el indómito mar, narrando solo para ella
la leyenda de Osiris
que como su Amor, muere y renace eternamente




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